Los lugares

“It is not down in any map; true places never are”

Herman Melville. Moby DIck

 

Un lugar se define como un sitio, un paraje. También se define por sus capacidades, como un espacio ocupado o que puede ser potencialmente ocupado por un cuerpo cualquiera. Pero también es definido como tiempo, ocasión y oportunidad.
En este análisis, el lugar está definido por todo esto. Una selección de los lugares de la ciudad utilizados por el cine, permite reconocer sitios, e identificar sus permanencias y transformaciones en el tiempo. Y a su vez permite reflexionar sobre lugares conceptuales. Lugares que generan ciudades paralelas, inventadas, sobre sitios creados por la ficción, simulados, sugeridos.   

LA PLAYA

 

El borde costero ha registrado cambios a los largo de la historia de la ciudad, tanto en sus usos, como en su morfología. Comenzó como un territorio agreste al que solo se accedía caminando, fue zona de desembarco y trabajo de pescadores, formó parte de la ciudad balneario, desapareció bajo la construcción de la rambla, y hasta el día de hoy es lugar de ocio y encuentro de los habitantes de la ciudad. La playa tiene otra condición. Además del borde costero, que evidencia las transformaciones que ha vivido en el tiempo, está el horizonte, la visión que se tiene desde el borde, ese lugar hacia donde la ciudad se proyecta. El encuentro del agua con el cielo: lo único que permanece inalterado.

 

“Misterio de los misterios, agua y aire están ahí, ante nosotros, en el mar. Cada vez que veo el mar, siento una sensación calmante de seguridad, como si visitara mi hogar ancestral; me embarco en un viaje de mirar”.

 Hiroshi Sugimoto, Paisajes marinos.

LA RAMBLA

 

La rambla montevideana bordea la costa del Río de la Plata, recorre más de 22 kilómetros de longitud, construye una pieza fundamental en la estructuración de la ciudad, y es rasgo característico de su identidad. Su apariencia continua, sin embargo, presenta situaciones de ocupación del frente costero y arquitecturas variadas, que generan diferentes condiciones de borde.

Desde el cine, se recurre en numerosas oportunidades a la rambla como escenario. Identificar qué parte de la rambla se elige para contar una historia, para crear determinado clima o situación, revela cómo esos fragmentos de la rambla son percibidos.

 

LA CIUDAD SIN COSTA

 

Las películas, con sus historias, inventan la ciudad: la reorganizan, la rearman, borran partes, rescatan otras.

Hay zonas que son fáciles de borrar, por su carácter anónimo dentro de la ciudad.

Cuando lo que se borra es el río, es diferente, es relevante. La ciudad esconde el rasgo que más la identifica. En estas películas la mirada se vuelve hacia adentro, a las historias cotidianas que suceden en barrios montevideanos anónimos, o en el centro de la ciudad.

Ya no hay horizonte lejano, el mundo termina en la fachada de enfrente. El universo es acotado, no permite una apertura visual, ni tampoco proyectar la vista hacia lugares más lejanos -“mirar más allá”-. No hay lugar para perder la mirada en el horizonte, ni hay límites que trascender. A diferencia de los paisajes marinos de Sugimoto, aquí no hay pasado ni hay futuro; es solo presente.

 

EL BARRIO

 

Como lugar específico, el barrio se consolida como una trama densa y homogénea, que lo identifica físicamente. Por otra parte, la proximidad física genera, en la población que lo habita, una sensación de pertenencia e identidad, a la vez que construye ciertas pautas de comportamiento y apropiación del espacio y uso del mismo, que hacen a esa identidad.

Una aproximación al barrio a través del cine, por lo tanto, remite a lo más íntimo de la identidad urbana. En el barrio, el relato se enfrenta a un lugar sin hitos de escala urbana y por lo tanto se concentra en las apropiaciones de espacios comunes, y en las interacciones de las personas en actividades de bajo impacto. La historia en el barrio rescata la costumbre, lo cotidiano, los lugares comunes y se aparta, por lo general, del efectismo y la artificialidad.

 

EL ESPACIO PÚBLICO

 

Los espacios públicos de una ciudad son claro reflejo de cómo ésta es vivida.

Montevideo ha cambiado a lo largo de su historia, y con ella, sus espacios públicos. Resulta interesante verificar que, cuando esos cambios son percibidos generan reacciones en los modos de habitar.

El crecimiento de la ciudad hacia el este tiene su correlato en el cine, tanto a través del registro de la ciudad construida, como a través del registro de la evolución de sus espacios públicos.

 

A principios del siglo XX, los espacios públicos están asociados al concepto de naturaleza controlada; concepto cristalizado en los jardines del Prado y Capurro y en los parques urbanos.

Una vez abierto el frente de la ciudad al río, la rambla, que acompaña el trazado a lo largo de toda la ciudad, comenzó a ser el espacio público por excelencia .

Sin embargo, la ciudad ha seguido creciendo y las opciones del espacio público se han expandido. El espacio público es cualquier lugar que esté entre el río y el umbral de la casa .

EL INTERIOR DOMÉSTICO

 

“El tema no es tanto la realidad de la casa como la idea de la casa. El hablar de domesticidad es describir un conjunto de emociones percibidas, no un solo atributo aislado. La domesticidad tiene que ver con la familia, la intimidad y una consagración al hogar, asi como una sensación de que la casa incropora esos sentimientos, y no sólo les da refugio. La domesticidad hogareña dependía del desarrollo de una rica conciencia del interior.”

Witold Rybczynski

 

Cada idea de casa construye un tipo de ciudad. Y a partir del interior de una vivienda, es posible adivinar qué tipo de ciudad se está construyendo. Porque la idea de una casa no termina puertas adentro. Y las relaciones que una casa establece van mucho más allá de la casa misma.

El cine permite el acceso a diversos interiores, que están dispersos por toda la ciudad y además dispersos a lo largo de la historia. La riqueza de este acceso no está en descubrir cómo eran esos interiores antes, o cómo son esos interiores ahora (ya que existen grandes chances de que sean interiores armados, que no pertenezcan a nadie). Acceder a estos interiores permite descubrir cuál es la idea de una casa, cuál era la idea de una casa antes, cuál es la idea de una casa ahora, y cómo varían esas ideas según el sector de la ciudad en que se ubiquen. Descubrir qué objetos componen el imaginario del paisaje doméstico. Cuáles son los usos y protocolos asociados a ellos. Y cuáles son las implicancias sociales, tecnológicas y culturales que son capaces de revelar los espacios domésticos a lo largo de la historia.