Apuntes previos

"No se trata solo de mostrar la ciudad, sino también, y sobre todo, de transformarla. El cine puede hacer surgir una ciudad imaginaria bajo el empedrado de la ciudad real, o el fantasma de otra ciudad (…)" 

Thierry Jousse. La ville au cinéma. Paris: Cahiers du Cinéma, 2005

 

La producción audiovisual recoge con particular intensidad y elocuencia miradas y visiones de cada época. Apartándose del análisis de los códigos específicos del arte de la cinematografía vistos en sus propias lógicas, y de la personalidad de sus creadores, a partir del análisis de contenidos (implícitos o explícitos) permite detectar transformaciones y continuidades a lo largo de los procesos históricos de transformación cultural.

La relativa juventud del medio, su sensibilidad hacia aspectos teórico-estéticos y -muy en particular- tecnológicos que se van desenvolviendo en paralelo con la invención y desarrollo de sus códigos formales, hace que a lo largo de su relativamente breve tiempo de existencia haya construido -en su conjunto- un registro (históricamente único por su dinámica visual) de las transformaciones del medio cultural.

En particular el arte cinematográfico, la elección de locaciones, los objetos que se encuadran y los encuadres mismos, son espejo de los contextos en que se produce.

Las decisiones estéticas o narrativas que las determinan incorporan, inevitablemente el contexto que en parte los determina y orienta. Esta mirada refleja implícita o explícitamente un imaginario colectivo que las incorpora y condiciona.

Desde la perspectiva arquitectónica es también posible hacer lecturas de estos aspectos. El estudio de la producción audiovisual habilita a realizar aproximaciones a la construcción imaginaria de la arquitectura en la ciudad; lo cual influye sobre el contexto en el que la arquitectura, a su vez, se produce y en cuya transformación actúa.

 

El caso elegido es la ciudad de Montevideo. Se analiza un conjunto de películas que contienen a la ciudad de Montevideo, abarcando el espectro máximo posible en el tiempo, para seguir las variaciones acerca de la idea de ciudad que han acompañado la construcción de Montevideo en el último siglo. ¿Cuáles son los Montevideos imaginados en el cine?

 Fundamentación y antecedentes

El cine amplifica la percepción y el conocimiento de las ciudades que habitamos. El espectador lee una ciudad a través de un filme, construye a partir de imágenes e imaginarios su mapa mental e idea de ciudad. Las imágenes constituidas del observador condicionan su conducta espacial, sus modos de pensar y habitar el espacio urbano-arquitectónico. En este proceso, la distancia entre el sujeto y el objeto de conocimiento desaparece, el sujeto es parte indisociable del objeto.

Como expresión artística, el cine hace visible el estado del pensamiento de cada época: pone en imágenes –mejor dicho en imágenes por segundo- las reflexiones de los discursos filosóficos, epistemológicos y científicos del momento.

El cine ha funcionado siempre como un laboratorio y un campo de experimentación para la arquitectura y la construcción de la ciudad. Como herramienta proyectual, genera un ámbito de libertad para el diseño urbano: altera los tamaños, las proporciones y las duraciones, utiliza otras reglas compositivas, y vence los límites espacio-temporales que conocemos. La ciudad en el filme se vuelve elástica e impredecible. Desde el cine se interroga continuamente al espacio urbano revelando sus infinitas dimensiones constitutivas. Por ello, el cine es fuente de inspiración, crítica, discusión y valioso registro para el arquitecto. Las ciudades de la ficción (de la imaginación) comentan y proponen sobre aquellas en las que proyectamos los arquitectos.

 

La ciudad es un punto de vista

Una película crea un mundo de ficción paralelo al nuestro. Un mundo imaginario que ha de ser posible, es decir, verosímil. El espacio fílmico es siempre un espacio ilusorio, construido mentalmente mediante la unión de fragmentos, a veces inconexos, para representar continuidades y saltos en el espacio y el tiempo, que son aceptados por la intuición del espectador.

¿No sucede esto también en nuestra imagen personal –individual- de una ciudad? Este trabajo parte de una visión de ciudad subjetiva, construida a partir de piezas que cada individuo une según sus circunstancias, armando su propio mapa urbano, su ciudad personal. Cada sujeto crea una ciudad en su interacción con ella y, a su vez, el propio sujeto es construído en la interacción con su entorno urbano, natural y social.

El arquitecto Peter Eisenman ha afirmado que La arquitectura está en otro lado, los edificios son sus representaciones¹. Siguiendo esta línea de pensamiento podríamos sostener que la ciudad está en otro lado, lo que captamos son sus representaciones. Diferentes versiones que construyen diferentes ciudades en coexistencia, que son todas la misma. Cada individuo habita su propia construcción urbana, paralela a las construcciones que habitan los demás.

Una película construye una realidad de ficción a partir de un guión, narra una historia a través de un punto de vista. Cada película permite objetivar un universo único creado a su alrededor. El universo del filme es siempre virtual, producto de una idea llevada a cabo por un autor, pero también es producto de la mente del espectador, que a partir de una operación de sutura imaginaria, cree en él y lo valida.

 

Cómo mostrar el espacio: arquitectura y ciudad en movimiento

El cine, como técnica de representación, incorpora tiempo y espacio; el tiempo se convierte en una dimensión y en un instrumento del espacio. Otorga posibilidades únicas respecto a otros sistemas de expresión, que Erwin Panofsky² describe como la dinamización del espacio, y por consiguiente, la espacialización del tiempo. El espectador ocupa un asiento fijo, pero se entrega a una experiencia estética dinámica. Está en movimiento constante dentro del espacio y el tiempo, que se unen en la pantalla para contar una historia.

Como herramienta dinámica de representación, entonces, permite un acercamiento único al entendimiento del espacio que ninguna otra herramienta estática, como planos, fotografías o maquetas, consigue, lo que la convierte en una de las herramientas de producción de conocimiento más potentes en el campo del proyecto.

 

 

 Formato

La visión de la ciudad a través del cine, interesa tanto como síntesis de la creación y de la interpretación humana. El cine entrecruza (en imágenes en movimiento) los sistemas arquitectónicos, sociales e ideológicos (y utópicos) de las ciudades, evidenciando no sólo la ciudad construida, sino también diferentes percepciones de la misma.
La intención de este trabajo es  encontrar en las filmaciones de la ciudad, un registro filmado de su historia, los signos, las huellas, los climas que identifican a cada época. Pero a la vez atravesar esta historia con una serie de cortes transversales que por momentos desvanezcan el tiempo para hablar de cuestiones atemporales, de recurrencias, de permanencias; referenciando a la ciudad ya no desde un lugar histórico, sino desde la experiencia simbólica de la misma.


El análisis cronológico y los cortes transversales, conforman dos relatos que corren en simultáneo. La estructura de ambos textos se completa con la implementación de citas dinámicas.
La cita, en su acepción más amplia, es un recurso retórico que consiste en reproducir un fragmento de una expresión humana respetando su formulación original insertándolo en un discurso propio.³
En este caso, las citas dinámicas son fragmentos filmados de la ciudad, que completan las ideas que se intentan comunicar por escrito. Pero sobre todo ayudan a construir un relato colectivo, donde los fragmentos de ciudad que distintos autores filmaron, transmiten, a través de imágenes en movimiento, lo que las palabras son incapaces de comunicar.